WENCESLAO MALDONADO SOBRE TRADUCCIÓN

(1) ¿Qué importancia tuvieron, en su formación como escritor, las traducciones de obras de otras lenguas y ámbitos culturales?

Escribo en forma permanente desde los catorce años, cuando cursaba el segundo año de la escuela media en el seminario menor de los salesianos de Buenos Aires, tiempo en que comencé mis estudios de latín y griego. Estas lenguas y sus respectivas literaturas han sido la influencia más determinante en mi formación como escritor, sin duda, mayor aún que la literatura en lengua española en general, y más específicamente la literatura de mi país Argentina.

Creo que es fácil rastrear estas huellas grecolatinas a lo largo de mis publicaciones, comenzando por Dioses del deseo antiguo (1994) en donde cito explícitamente a Ovidio y digo inspirarme plásticamente en Sandro Botticelli, ya que viví y estudié en Italia y pasé un tiempo en Florencia, admirando su obra en la Galería de los Oficios. Tal vez la obra que refleje mejor mi reformulación de los mitos sea Si cortarle la cabeza a la Gorgona (1997), cuya versión inglesa, trabajo de Donny Smith, se presentara en Massachusetts (2005) y Buenos Aires (2012). La Proctomaquia o El cantar de los culos. Poema épico-paródico de Aristón de Mitilene (Versión y notas de Horacio Argüello) (2008) es una de mis obras más difundidas en los últimos tiempos, un falso texto alejandrino que intenta crítica con humor. No hace mucho apareció mi novela Las Vigilias de Príapo (2012), esfuerzo imaginativo por continuar la historia trunca del Satyricón de Petronio. Algunas otras obras, en esta línea del mundo greco-latino, tuvieron una publicación fragmentaria como El mar y la hoguera (2011) sobre el llanto de Aquiles por Patroclo, y Mi reino será el mar (2012) en tres partes dedicadas a Poseidón, el Minotauro y Hades respectivamente.

Pero además, mi vida y mis estudios en Italia, desde 1962, me llevaron a tomar contacto con escritores de la época, que tuvieron un impacto decisivo en mi manera, sobre todo, de ver el mundo contemporáneo en cuanto a narrativa, periodismo y crítica cultural, y es el caso de Pasolini en primer término, con otros como Carlo Cassola, que estaba de moda en esos tiempos, y muy especialmente también, Ítalo Svevo y, por su capacidad de reunir sentido crítico y cultura popular, Ítalo Calvino. Como mis primeros años italianos fueron en Turín, en donde había todavía un recuerdo del final trágico de Pavese, a los veintidós años me sumergí en su mundo poético y narrativo, y creo que fue el arranque de mi escritura sistemática, con la idea de que lo mío era la literatura y debía reflejar mi vida con sus alternativas. Iba a ser escritor.

Mi traslado a Roma en 1965, significó, sobre todo, mi contacto con los grandes herméticos, Ungaretti, Quasimodo y Montale, y un giro decisivo para lo que yo podía entender como poesía. Tuve la suerte de conocer personalmente a Ungaretti a fines de 1965; el hecho, de por sí insignificante, ya que había una gran avalancha de gente que no me permitió acercarme a darle la mano, para mí fue algo así como una hipnosis poética. De hecho, el autor que más cito en mis libros de poemas es, precisamente Ungaretti, que me dio la idea de un estilo de síntesis dramática en el poema.

Entre 1990 y 1993 viví en Sicilia, y tanto el paisaje siciliano, los rastros de su cultura griega y normanda, como sus grandes escritores, fueron el clima de esta nueva etapa de mi vida que aún continúa. De hecho, la mayoría de mis publicaciones las hice a mi regreso forzado a la Argentina en 1993. Fue el tiempo de volver con calma a la lectura de Pirandello, refrescar mis recuerdos de treinta años atrás con Il Gattopardo de Tomasi de Lampedusa, prestar atención a las polémicas provocadas por las reflexiones de Leonardo Sciscia sobre el espíritu siciliano y dedicarme, con toda la posible atención, al estudio más intenso de La Divina Comedia, que me llevó, ya en la Argentina a organizar cursos especiales sobre Dante y a escribir una serie de ensayos, El encanto de la oscuridad. Pero lo más importante fue retomar mi viejo libro de la edición de los Oscar de Mondadori con la poesía completa de Salvatore Quasimodo y con él, ir recorriendo la geografía de sus poemas, desde Tíndari, para contemplar las Islas Eolias. “¡Éste quiero ser!” me dije, en la unión profunda entre contemplación del paisaje y traducción contemporánea de las raíces ancestrales que plantaron los griegos…

Y aquí estoy, intentando.

(2) ¿Qué traducciones recuerda como las que más contribuyeron a crear su propio estilo?

Más que hablar de traducciones, tengo que mencionar a dos profesores que, en mis años de seminario, me enseñaron a traducir textos y amar a sus autores; antes que nada del latín: CARLOS RAFAEL DOMÍNGUEZ, el mejor profesor de mi vida, debo reconocerlo, que me hizo gustar y admirar a Horacio, Virgilio y Ovidio. Y para el griego: ANTONIO CARPANO, que con su sensibilidad para la poesía también en castellano, me lanzó a los recitados y lecturas públicas que hago hasta el día de hoy.

Y en cuanto a escritores italianos, fueron parte de mi formación de escritor y profesor, y me resultaron posteriormente útiles para el uso en mis clases, las traducciones de Ediciones Librerías Fausto de un gran animador de la cultura, como fue HORACIO ARMANI a quien en los años 90 pude hacer una larga entrevista para un periódico local; también los trabajos de traducción de mi profesor de literatura italiana contemporánea en la UCA LEOPOLDO DI LEO, y del siempre recordado amigo, que me dio una mano en varias traducciones que yo mismo hice al italiano, ANTONIO ALIBERTI. Y una traducción de Ediciones Lohlé de La Divina Comedia de los años de la universidad, que todavía sigo utilizando en talleres y cursos diría que con devoción, es la de mi profesor ÁNGEL BATTISTESSA a quien siempre recordaré con gran afecto y agradecimiento.

Estos profesores, con sus traducciones, pero sobre todo por el amor que supieron trasmitirme por los textos y el mundo de sus autores, son los que me ayudaron a ser el que fui y el que soy. Lo confieso con orgullo y emoción.

WENCESLAO MALDONADO

Buenos Aires, enero de 2014.

Nota bio-bibliográfica (extraída de su página web)

WENCESLAO MALDONADO nació en Buenos Aires en 1940. Estudió teología en la UPS (Roma) y letras en la UCA (Buenos Aires) y en la Università degli Studi (Trieste). Se jubiló como docente de griego clásico y literatura italiana. Publicó once libros de poesía: La estación necesaria (Biblos, 1990), El hombre herido (Alicia Gallegos Editora, 1994), Tierra intranquila (A. Gallegos, 1994), Dioses del deseo antiguo (Libretas del Rojas, 1995; 2° premio Concurso “Centenario”, Sociedad Italiana XX Setiembre, 1994), Si cortarle la cabeza a la Gorgona (Último Reino, 1997; 1er. premio XIX Encuentro Patagónico de Escritores, Pto. Madryn, 1996), Ceremonial de una familia oscura (Elefante en el bazar, 1997; finalista concurso “Ramón Plaza”, 1996). En los últimos años fueron editadas las libretas Paraíso desechado y Paternidad de sombra (Epifanía, 2006) y Manual de Osos Prácticos (Simposio, 2008). Sus últimos trabajo son una libreta despedida de la actividad docente: Zureo (Epifanía, 2008) y La Proctomaquia o el Cantar de los Culos (Editorial Simposio, 2008).

Ganó el Primer Premio “Iniciación en Prosa”, bienio 1992-1993, de la Secretaría de Cultura de la Nación, por el libro de cuentos Arquitectura Gótica (Tridente, 1999). En 2004 apareció su segundo libro de narrativa, Fronteras (Epifanía).
En teatro fue finalista del Concurso de Teatro Breve “Fray Mocho 1997” con la obra La historia del cliptodonte (estreno noviembre 1997) e integró el grupo ZEUS TEATRO, con Marcelo Gamarra y dirigido por Sergio Chiocca, que presentó en varias temporadas entre 1998 y 2000 La Musa de los muchachos, presentación irreverente de poemas eróticos griegos, con dramatización del mismo Maldonado.
En la página web de AYESHALIBROS se encuentran Entre Afrodita y Eros. Deseo, amor y sexo en la poesía de Grecia (Antología anotada) y La “Proctomaquia” o el Cantar de los Culos (Poema épico paródico, EDITORIAL SIMPOSIO, 2008). En 2010 presentó “EROS Y OTROS DESEOS” (Las miradas de Eros / Los libros del Simposio).
Después del cuadernillo Hexagrama, inspirado en I Ching (Pavadit@ 2011), durante el año 2012 aparecieron cuatro publicaciones de poesía: Requiem de Guerra (Epifanía) y Diálogo de Pájaros (Epifanía), Hay un amor que espera y que no olvida (Simposio) y la versión bilingüe de Si Cortarle la Cabeza a la Gorgona / If cutting off the head of the Gorgon, traducción de Donny Smith (Vela al Viento). Finalmente, a estos libros de poemas se sumó la novela Las Vigilias de Príapo (Simposio).

© del cuestionario: José Aníbal Campos

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Una respuesta a WENCESLAO MALDONADO SOBRE TRADUCCIÓN

  1. maria dijo:

    Solo agradecerte los poemas que traduces porque gracias a ti puedo conocer a autores para mí desconocidos.
    Un abrazo.

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