DIONISIS SOLOMÓS – LOS LIBRES ASEDIADOS (VI)

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Traducción y nota: Mario Domínguez Parra

Con el rubio abril Amor tramó un baile
y natura halló su hora buena y bella
y en la hinchada umbría que encierra relentes y aromas
un trino intangible y desfallecido.
Agua límpida y dulce, agua bella
se derrama en el abismo fragante
y adquiere su aroma y su humedad deja,
y mostrando al sol íntegra la holgura de sus fuentes
corre allá, corre acullá y roncal se hace.
Y fuera la vida borbota en tierra, cielo, ola.
Pero en las aguas del lago, inerte y blanco,
inerte do otees, blanquísimo hasta el fondo
jugaba la mariposa con una parva sombra ignota
que había olido sus sueños en el lirio salvaje.
«Tenumbrátil* , mi bien, di, ¿qué viste anoche?»
«¡Noche henchida de prodigios, noche sembrada de hechizos!
Sin nada de tierra, cielo y mar que aventar,
ni tan siquiera la abeja cabe la florecilla,
en torno a algo sereno que se blanquea en el lago,
sola se implicó la luna anular;
¡y bella emerge niña investida de su luz!»

* La palabra «αλαφροΐσκιωτος», según el Nuevo diccionario griego-español de Aléxandros Magridis y Pedro Olalla, significa «que tiene capacidades extrasensoriales». He preferido crear un neologismo, aunando los vocablos «tenebroso» e «umbrátil», que se acerque al sentido del original y que tenga que ver con las dos palabras que lo integran.

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KOSTAS DESPINIADIS – MANCHAS DE SANGRE

Traducción y nota: Mario Domínguez Parra

De madrugada me siento ante mi escritorio a traducir un texto del inglés. Me encuentro con la expresión: «red blotches of blood». No estoy seguro de la palabra «blotches». ¿Máculas, manchones o manchas? Cojo el diccionario y comienzo a buscar. Antes de encontrar la palabra, suena el teléfono. Miro el reloj. Son las dos de la madrugada. Lo descuelgo. Un amigo en cuidados intensivos. Mutilado. Conducía una moto. Cuelgo el teléfono conmocionado y como un rayo me viene a la mente una frase que leí en alguna parte. «La sangre siempre es una mancha, nunca una mácula». Añado mecánicamente a la traducción: red blotches of blood, rojas manchas de sangre -¿qué si no?- y me levanto compungido del escritorio.

Nota

Kostas Despiniadis (1978) dirige desde 2001 la revista y la editorial Πανοπτικόν. Como traductor y editor ha colaborado con muchas editoriales. Algunos de sus textos se han traducido al francés y al alemán.

Es autor de los libros Noches que olían a muerte (Νύχτες που μύριζαν θάνατο, Πανοπτικόν, 2010, del que proviene este texto, p. 14), Guerra y seguridad (Πόλεμος και ασφάλεια, Πανοπτικόν, 2008) y Franz Kafka. El anatomista del poder (Φραντς Κάφκα. Ο ανάτομος της εξουσίας, Πανοπτικόν, 2007)

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NIKOS SFAMENOS – POEMA (DE SU NUEVO LIBRO “ANTIHEROICO”)

Traducción: Mario Domínguez Parra
 
 
Papadiamantis tradujo mientras bebía vino
“Crimen y castigo”
y Sajturis está
muerto
Emily Dickinson
paranoica
llama por las noches
a mi puerta pero
no estoy allí
camino por un río
helado
cazando mariposas
cuando regreso cansado
el sueño viene conforme
translúcidas ranas
saltan desde
mi pelo
danzan en la habitación
y durante el alba
desaparecen
qué pena
que no estés aquí
para que esta noche
acaricies
aunque sea a uno
***

ο Παπαδιαμάντης μετέφραζε πίνοντας κρασί
το «έγκλημα και τιμωρία»

και ο Σαχτούρης είναι
νεκρός
η Έμιλι Ντίκινσον
με παράνοια
χτυπά τις νύχτες
την πόρτα μου αλλά
δεν είμαι εκεί
περπατώ σ’ ένα παγωμένο
ποτάμι
κυνηγώντας πεταλούδες
όταν επιστρέφω κουρασμένος
ο ύπνος έρχεται καθώς
διάφανα βατράχια
πετάγονται απ’
τα μαλλιά μου
χορεύουν στη κάμαρα
και την αυγή
εξαφανίζονται

τι κρίμα
να μην είσαι εδώ
κι απόψε
να χαϊδέψεις
έστω και ένα

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H.D. – LA SABIA SAFO (FRAGMENTO)

Traducción y nota: Mario Domínguez Parra

I

«Pocos, pero todos rosas» es el dictado del poeta alejandrino, aunque me siento inclinada a no estar de acuerdo. Yo no llevaría rosas, ni siquiera el gran rayo de los lirios de color escarlata. Llevaría flores anaranjadas, florecimientos implacables hechos para seducir el sentido común cuando otros medios han fallado, puñal que centellea, fresco acero afilado: tras el corazón rojo, tras los lirios rojos, las apasionadas rosas están muertas.
«Pocos, pero todos rosas»—cierto que hay un matiz de color suntuoso (lo encontramos invariablemente), de violetas, de un purpúreo ladrido de tela, de prendas escarlata, de un teñido cierre de sandalia; del jacinto misterioso, exprimido y deteriorado; de las manchas sobre la tela, la carne y los pergaminos.
También está el dorado. ¿Se refería la poeta a una rosa dorada? Pero el dorado de la cabeza de una muchacha-niña, el oro del dobladillo de una prenda bordada, el extraño oro de la hierba marina o del pulso del prado no parecen evocar en nuestro pensamiento la visión de las rosas, fuerte en un jardín perfumado.
«Pocos, pero todos rosas». Pienso que, aunque las manchas son profundas en los almohadones rojos y escarlata, sobre la ardiente capa del amor, no es calor lo que buscamos en estos poemas, ni el fuego ni la luz del sol, ni el ardor en el sentido ordinario, difuso y confortable (ni es la luz, el día o el amanecer o la luz del crepúsculo), sino otro elemento que contiene todos éstos, magnéticos, vibrantes; ni el relámpago mientras cae de un nubarrón y, sin embargo, de alguna manera, relámpago: elemento blanco, inhumano, que contiene fuego y luz y calor, que, sin embargo, en su esencia difiere de todos éstos, como si la quebradiza media luna nos diera ardor, o de repente alguna espléndida estrella brillante se volviera templada en nuestra mano, como una joya, enviada por la amada.
Pienso en las palabras de Safo como estos colores, o más bien estados, que trascienden el color y que sin embargo contienen (como el calor intenso el compás del espectro) todos los colores. Y quizás el más obvio es este color rosa, que emerge hacia más suntuosas sombras escarlata, púrpura o púrpura fenicio. ¡Para la amante superficial—verdaderamente—rosas!
Sin embargo, no todas rosas—en absoluto rosas, ni siquiera capullos anaranjados, sino que al leer en mayor profundidad nos inclinamos a visualizar estas frases rotas y ritmos inconclusos como rocas—perfectas plataformas de roca y estratos de roca entre los que las flores, por azar, pueden crecer pero que perduran cuando los acérrimos capullos han perecido.
En absoluto rosas, sino una isla con innumerables, minúsculas, irregulares bahías y fiordos y pequeños estrechos entre los que el sol yace claro (fragmentos cortados de un perfecto espejo de iridiscente plata pulida o del bronce que refleja suntuosos matices) o se rompe, ola sobre ola, destructivas, apasionadas.
No rosas, sino una isla, un país, un continente, un planeta, un mundo de emoción que difiere enteramente de cualquier mundo de emoción contemporáneo imaginable; un mundo de emoción que sólo los más grandes de sus propios compatriotas podrían imaginar en el período más importante del encanto de ese país, los cuales le confesaron a ella más allá de su alcance, de su canción, no una mujer, ni siquiera una diosa, sino una canción o el espíritu de una canción.
Una canción, un espíritu, una estrella blanca que se mueve a través del cielo para marcar el final de una época o para presagiar una gloria en ciernes.

Nota

H.D. (Hilda Doolittle) nació en 1886 y murió en 1961. Perteneció al grupo de los modernistas (T.S. Eliot, Djuna Barnes, James Joyce, Ezra Pound, Mina Loy, Wyndham Lewis, Marianne Moore, e.e. cummings…). Fue poeta, novelista, dramaturga, traductora y ensayista.

Escribió varios libros de poemas: Sea Garden (1916), The God (1913-1917), Hymen (1921), Heliodora (1924), Red Roses for Bronze (1931), Vale Ave (1957). Este texto forma parte del libro Notes on Thought and Vision & The Wise Sappho, escrito en 1919 y editado por Anne Janowitz en City Light Books en 1982.

Escribió dos obras de teatro, Hyppolitus Temporizes (original aunque parcialmente basada en el Hipólito de Eurípides, 1927) e Ion (traducción libre de la obra de Eurípides, 1937); y varios libros autobiográficos: End to Torment, (sobre su relación con Ezra Pound, escrito según Rachel Blau Duplessis entre marzo y julio de 1958, utilizando el método ensayístico de escritura relacionado con el psicoanálisis, en un libro diario en el que anotaba recuerdos al azar, en el que situaciones pasadas y presentes se mezclaban), The Gift (libro finalizado en 1944, sobre los orígenes de su familia en Moravia y sus creencias religiosas místicas, cuya iglesia era conocida como Unitas Fratrum; se publicó completo por primera vez en 1998, editado por Jane Augustine), además de Tribute to Freud (H.D. estuvo bajo tratamiento de psicoanálisis con Freud, en 1933; ella concluyó el libro en 1959). Escribió también la novela autobiográfica HERmione.

Toda su obra está muy influida por la Grecia Clásica, y en ella en ocasiones el concepto de creación y traducción, o de traducción creativa, está muy presente («Translations 1915-1920» incluye fragmentos de Ifigenia en Áulide y de Hipólito, de Eurípides y de la Odisea de Homero).

Es también autora de dos grandes poemas largos: Trilogy y Helen in Egypt.

La editorial Igitur publicó Jardín junto al mar (tr. Alison Bartolo y Alfredo Martínez, 2001) y Helena en Egipto (tr. Alfredo Martínez, 2007). La editorial Lumen publicó Trilogía (tr. Natalia Carbajosa, 2008). En Seix Barral apareció El espejo y el brazalete (tr. Pilar Giralt Gorina, 1994), en Ediciones El Cobre Tributo a Freud (tr. Alejandro Palomas Pubill, 2004) y en Huerga y Fierro Editores Píntalo hoy: escenas de la vida del artista (tr. Esther Sánchez-Pardo González, 2002).

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COSTAS REÚSIS – PLAZA CORREDERA (CASA DE MUÑECAS)

Plaza Correderra

(Casa de muñecas)

a Elena Medel, Cristina Morano, Javier Sánchez Menéndez y Miguel Ángel Arcas

[Mientras escucho «Sketches of Spain», Columbia, 1960, de Miles Davis]

Μientras se cortejan

a una pareja de murciélagos

le dan las tantas por la

Noche en el

Cielo

De

Córdoba.

 

 ***

Plaza Correderra

(Casa de muñecas)

στους Elena Medel, Cristina Morano, Javier Sánchez Menéndez και Miguel Ángel Arcas

[Ακούγοντας το «Sketches of Spain», Columbia, 1960, του Miles Davis]

Ερωτολογώντας ένα

Ζευγάρι νυχτερίδες

Ξημερώνει τη

Νύχτα στον

Ουρανό

Της

Κόρδοβα

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COSTAS REÚSIS – CUATRO POEMAS

 

Traducción: Mario Domínguez Parra

TRANQUILIDAD DEL MEDIODÍA

Un viento vino dejando que
el vítor de un mito septentrional cabe
la nuca escuchase el
chapaleo del cuerpo cuando
llegaba no llegaba la
oscilación entre un sedoso
manto y una áurea fíbula.

ΗΣΥΧΙΑ ΜΕΣΗΜΕΡΙΟΥ

Άνεμος ήρθε αφήνοντας
ιαχή από μύθο βόρειο κοντά
στο σβέρκο ν’ ακούει τον
παφλασμό του σώματος σαν
έφτανε δεν έφτανε η
ταλάντωση μεταξύ ενός μεταξένιου
μανδύα και μίας χρυσής πόρπης.

GEOGRAFÍA

Feliz
en el quebrantamiento
cojo un cuchillo
asiduamente
por la noche
el estómago
abro con llave.

ΓΕΩΓΡΑΦΙΑ

Χαρούμενος
στο βιασμό
παίρνω μαχαίρι
τακτικά
το βράδυ
το στομάχι
ξεκλειδώνω.

ANTES DE

Con fuerza
de tu parte en el
cuerpo toco lo que
vive sangre discurre
venga humedécete
no digas preveo
silencio.

ΠΡΙΝ ΑΠΟ

Σφιχτά
από σένα στο
σώμα αγγίζω ό,τι
ζει αίμα κύλα
έλα δρόσισε
μην πεις προβλέπω
σιωπή.

CARNE QUE NAVEGA EN EL FONDO

En el esperma con
el moco de la infección vírica seco
mojarme la espalda
en las sábanas de franela
hasta que la casa deviniese mar
durante horas me desvelo con la podredumbre
escucho que duerme al lado
la voz de ella y tengo frío
traigo un sueño de todas partes
empapado gotas ve
que cercan orugas cuando
el moho oculta con
instantes verdes la
cara opuesta del cuerpo.

ΚΡΕΑΣ ΠΛΕΕΙ ΣΤΟ ΒΥΘΟ

Μες στο σπέρμα με τη
μύξα της ίωσης ξερή
να υγραίνω την πλάτη
στα σεντόνια της φανέλας
ώσπου το σπίτι έγινε θάλασσα
ώρες ξυπνώ με τη σαπίλα
δίπλα να κοιμάται ακούω
τη φωνή της και κρυώνω
όνειρο φέρνω παντού
μουσκεμένο βλέπει στάλες
να κυκλώνουν κάμπιες όταν
η μούχλα καλύπτει με
πράσινα στίγματα την
ανάποδη όψη του σώματος.

 

 

 

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ANGUELIKÍ KORRÉ – DOS POEMAS

Korré

 

Traducción: Mario Domínguez Parra

LAS HIJAS DE LICAÓN

La dignidad se aja a mi alrededor, en el espinoso invierno
De las compañías que la asedia. La flor de la muchacha
El viento del hombre, la frente febril del último día que enferma.
Desnudas sobre la desnuda nieve danzan las últimas personas del sol
Todos los minutos del silencio que no se contuvieron elevan un tiempo leproso
Para respirar tras la máscara argéntea de lo justo.

Brindemos por el eudemonismo de la degradación y por el martirio
Por la muerte que ondeó humilde en el cuerpo y cuyo crepitar nos resucitó
Despojados como estábamos de la limpia e irreconocible respiración del fraude
Porque por ella el fruto más deseable tuvo éxito para nosotros.

Con rabia golpeo los tamboriles para que no se oigan los gritos del sacrificio
En los flujos de las infortunadas mujeres robo los murmullos del aire
Uno para el padre, para la esposa, uno para el desconocido o el amigo
Potente como la sangre escupió su habla, sin padecer siquiera de ira
O de vergüenza incluso, tan mortuoria era la calma que pedía.
Solo calma pedía y silencio y un palmo de inocencia para reposar
Las últimas zarzas de sus vísceras.

Cuando la roja mofeta, atrapada en estas zarzas, huye
Desgarrada por las ásperas ramas del dolor antepone sus dientes de leche.
Otro hombre, en alguna otra parte, inocente, fuma y bebe sereno y piensa
Que su propia mujer inocente, cansada de su hijo, tendrá el período
Y que no tendrá a su lado una mano; esto es tristeza. Todo lo demás es pena
La tristeza siempre es por algo inocente y en algo inocente desemboca, no en el miedo
De las calles pervertidas y de los desiertos, o en la paranoia de la debilidad
Que te desarma mucho más en la idea que en el cuerpo por la certidumbre
De que solo dios y el tiempo, nada más, son capaces de masacrarte.

Aquí todo es violento, incluso en los chiquillos de Gabrovo
Que agarrados con fuerza al pubis de la madre lloriquean
Y que no sientan todavía el ansia y el vigor
Y que no reclamen además con violencia la carne, sino que un día de fiesta
Corten la suya sobre la piedra y en las ramas bajas del juego.

Unos ríen y otros lloran, de pie, encorvados, obscenas sus celebraciones
Regresan cada noche al embrutecimiento. Nadie sabe
Por qué beben tanto y por qué incluso se emborrachan y cuando no están tristes
Por qué el abundante fracaso disminuye las espadas en mano
Y sus soles y sus estrellas; y la hipocresía,
Que somos todos legales, educados, generosos e inocentes, sin excepción
Llegará un día para descuartizarnos, pero la verdadera muerte
No se nos permitirá excepto al caernos, calcinados por nuestro propio ser,
De rodillas tiernamente implorando una matanza.

 

ΟΙ ΚΟΡΕΣ ΤΟΥ ΛΥΚΑΩΝΑ

Η αξιοπρέπεια μαραίνεται γύρω μου, μες στον ακάνθινο χειμώνα
Των συναναστροφών που την περιζώνει. Το λουλούδι του κοριτσιού
Ο αγέρας του άνδρα, το εμπύρετο μέτωπο της τελευταίας μέρας που αρρωσταίνει.
Γυμνοί στο γυμνό χιόνι χορεύουν οι τελευταίοι άνθρωποι του ήλιου
Όλα τα λεπτά της σιγής που δεν κρατήθηκαν, υφαίνουν ένα χρόνο λεπρό
Πίσω από την αργυρή μάσκα του δίκαιου ν’ αναπνέει.

Ας πιούμε στην ευδαιμονία της εξαθλίωσης και στην καταδίκη
Στο θάνατο που ανέμισε ταπεινά στο κορμί και το θρόισμά του μας αναγέννησε
Στερημένοι καθώς ήμασταν της καθαρής κι άγνωρης πνοής της εξαπάτησης
Κι απ’ αυτόν ευοδώθηκε για ‘μας το πιο ποθητό φρούτο.

Με μανία χτυπώ τα τύμπανα για να μην ακουστούν οι κραυγές της θυσίας
Μες στις ροές των ατιμασμένων γυναικών κλέβω απ’ τον αέρα ψιθυρίσματα
Άλλη για τον πατέρα, για το σύζυγο, άλλη για τον άγνωστο ή το φίλο
Βαρύ σαν αίμα έφτυνε το μίλημά της, χωρίς να πάσχει ούτε από οργή
Ή από ντροπή ακόμα, τόσο νεκρωτική ήταν η ηρεμία που ζητούσε.
Μόνο ηρεμία ζητούσε και σιωπή και μια πιθαμή αγνότητας ν’ αναπαύσει
Τα τελευταία βάτα από τα σπλάχνα της.

Σ’ αυτά τα βάτα παγιδευμένο κόκκινο κουνάβι, σαν δραπετεύει
Σκισμένο απ’ τα τραχιά κλαδιά του πόνου προτάσσει τα παιδικά του δόντια.
Ένας άλλος άνδρας, κάπου αλλού, αγνός, καπνίζει και πίνει γαλήνια και σκέφτεται
Τη δική του αγνή γυναίκα, κουρασμένη από τον γιο του, να ‘ναι στο μήνα της
Και να μην έχει δίπλα της ένα χέρι · αυτό είναι θλίψη. Όλα τα άλλα είναι οδύνη
Η θλίψη είναι πάντα από κάτι αγνό και σε κάτι αγνό εκβάλλει, όχι στο φόβο
Των διεστραμμένων δρόμων και των ερημιών, ή στην παράνοια της αδυναμίας
Που στην ιδέα πιο πολύ παρά στο σώμα σε αφοπλίζει απ’ την πεποίθηση
Πως μόνο ο θεός και ο χρόνος, τίποτε άλλο δεν είναι ικανό να σε κρεουργήσει.

Τα πάντα είναι βίαια εδώ πέρα, ακόμη και μες στα μικρά αγόρια στο Γκάμπροβο
Που γερά κρατημένα απ’ το εφηβαίο της μάνας τους σιγοκλαίνε
Κι ας μην νιώθουν ακόμη τον πόθο και την ορμή
Κι ας μην αναζητούν ακόμη με βία τη σάρκα, αλλά μια μέρα αργίας
Να κόψουν τη δική τους πάνω στην πέτρα και στα χαμόκλαδα του παιχνιδιού.

Άλλοι γελάνε και άλλοι κλαίνε, σκυφτοί και στα δυο, πρόστυχα οι γιορτές τους
Επιστρέφουν κάθε βραδιά στην αποκτήνωση. Κανείς δεν ξέρει
Γιατί πίνουν τόσο πολύ και γιατί μεθάνε ακόμη κι όταν δεν είναι λυπημένοι
Τα σπαθιά του χεριού και τους ήλιους του και τ’ αστέρια του
Να τα λιγώνει η πολλή αποτυχία · και η υποκρισία
Πως είμαστε όλοι έννομοι, ευγενείς, γενναιόδωροι κι αγνοί, δίχως εξαίρεση
Θα ‘ρθει μια μέρα να μας κατασπαράξει, αλλά ο πραγματικός θάνατος
Δε θα μας επιτραπεί παρά μονάχα σαν πέσουμε, χωνεμένοι απ’ τον εαυτό μας,
Στα χλωρά πόδια του εκλιπαρώντας για μια σφαγή.

 

RAMSCHAKBETH

Extendimos una manta sobre la ciénaga
Y comimos sobre ella rojas presas
La cara angosta del tordo ensangrentaba
El frágil, delgado hueso, entonaba
Canciones eróticas sobre el arma de mi padre
Nosotros y la pobreza y el hambre
Las amoratadas manos de mis hermanos silbaban
Como el fragmento del viento glacial
En la última altura de la cumbre que habíamos ascendido
Para aspirar al modo en que los saciados
Afables, corpulentos y flemáticos
Deglutían una nueva condena
Con su hueso el más pequeño además
Y por medio del hueso del pececillo y del tordo
Con el que un legendario traidor en otro tiempo insidiosa puya
Raja sus gargantas para obtener justicia
Leche acerba y verde del hambre
En los pechos de mi madre, su ropa
Caridad de una plétora de manos extranjeras
Y todas sus gracias enterradas vivas
Por medio kilo de buena carne dominical.
El exterminio controla si tengo buenos dientes –
¡Sirvo para esclavo!
Bebés desnudos que mi descendencia alumbra
Lloran en mi oscura habitación
Que yo pueda ver, escribir y sin miedo más tarde
Caer sobre la íntegra cama para pasar la noche.
En el café Gush los mediodías de un vetusto estío
En la fe perruna me revolqué y a ella me abandoné
Y consagrado al cero conforme regresaba
Hijo pródigo de mi pobreza y de mi hambre
Me comí a mi vástago.

 

ΡΑΜΣΑΚΜΠΕΘ

Απλώσαμε ένα σεντόνι στον βάλτο
Και τρώγαμε πάνω του κόκκινο κυνήγι
Η στενή πλευρά της τσίχλας μάτωνε
Το εύθραυστο, λιγνό κόκαλό της τραγουδούσε
Ερωτικά για τ’ όπλο του πατέρα μου
Εμείς και η φτώχεια και η πείνα
Μελανιασμένα των αδερφών μου χέρια σύριζαν
Σαν το απόσπασμα του παγερού ανέμου
Στο τελευταίο ύψος της κορφής που ‘χαμε ανέβει
Να ατενίσουμε πώς οι χορτασμένοι
Πρόσχαροι, ευτραφείς κι ανέμελοι
Κατάπιναν μια νέα καταδίκη
Με το δικό της κόκαλο το λεπτότερο ακόμη
Κι απ’ του μικρού ψαριού ή της τσίχλας
Που θρυλικός προδότης κάποτε ύπουλη αιχμή
Για μια δικαιοσύνη κομματιάζει τους λαιμούς τους
Γάλα στυφό και κίτρινο της πείνας
Στα στήθη της μητέρας μου, τα ρούχα της
Από ένα πλήθος ξένα χέρια ελεημοσύνη
Κι όλες της οι χαρές θαμμένες ζωντανές
Για το μισό κιλό της Κυριακής ωραίο κρέας.
Ελέγχει η εκμηδένιση αν έχω καλά δόντια –
Κάνω για σκλάβος!
Στεγνά μωρά που φέγγει η ακληρία μου
Κλαίνε μέσα στο σκούρο μου δωμάτιο
Να δω, να γράψω και χωρίς φόβο αργότερα
Να πέσω στο απαρθένευτο κρεβάτι για τη νύχτα.
Στο καφέ Gush τα μεσημέρια ενός παλιού καλοκαιριού
Πάρθηκα κι εγκαταλείφθηκα απ’ τη σκυλίσια πίστη
Κι αφοσιωμένος στο μηδέν καθώς επέστρεψα
Άσωτος γιος της φτώχειας και της πείνας μου
Έφαγα τον απόγονό μου.

 

Su blog: http://drearypoetry.blogspot.com.es/

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