DIMITRIS ARMAOS – POEMA PARA LOS QUE HE CONOCIDO

Traducción de Mario Domínguez Parra
Lo mejor        olvidar con la canción
Tener una tonada en los labios y un ritmo en todo el cuerpo
¿Cómo si no perderse decisivamente en este paisaje insólito
Una llanura íntegra        extendida cual pañuelo
Con los ocultos focos y su letal soledad
Cómo alzarse        si fuese necesario        cómo armarse para arruinar
Este tejido universal que llega de todos los rincones a las lindes de tu mirada?

Estoy sentado tan tranquilo y lejano        partido en dos
Mientras mi mitad y mi mitad conversan irritadas
Silbidos gorjeos conversaciones fugaces        todo lo examinan lo alcahuetan

Los vaporizadores y los cláxones tienen algo centenario-cósmico
Y las personas que nos aman traen la borrasca y la tormenta 
No es que lleguen a desearte todo mal        tu peor enemigo tú

Nos acosa por todas partes el extravío
«Como el blanco a la niña de los ojos»        como diría el árabe que conocéis

(Cuán incoherentemente entonces canto        y en lugar de perder recuerdo otras cosas).

IOANNIS PAPADIAMANTÓPULOS (Jean Moréas) – CANCIONCILLA

Estado

El poemario Tórtolas y víboras, de Ioannis Papadiamantópulos, publicado en 2020 por la editorial griega Romi.
Traducción: Mario Domínguez Parra

Do me halle, do regrese,
mundo o erial ya sea,
arrostraré, doquier y siempre,
tu propia pintura.

Tus negros cabellos veo
en la profunda oscuridad,
veo tu mirada ígnea
en el resplandor del sol.

Tus nevados pechos
en los en flor almendros,
en las entreabiertas rosas
tus húmidos belfos.

Tu ingenuo hálito hallo
en el montañés tomillo,
tu dulce voz en el canto
del roncal escucho.

¡Ay! Y en su tumular tierra
mi alma contrita
soñará todavía
con tu tierna cara.

*

Τραγουδάκι

Όπου σταθώ, όπου γυρίσω,
στον κόσμο ή στην ερημιά,
παντού και πάντα θ’ αντικρύσω
την εδική σου ζωγραφιά.

Βλέπω τα μαύρα τα μαλλιά σου
μες στο σκοτάδι το βαθύ,
βλέπω τη φλογερή ματιά σου
στου ήλιου τη φεγγοβολή.

Τα στήθια σου τα χιονισμένα
στην ανθισμένη μυγδαλιά,
στα ρόδα τα μισανοιγμένα
τα χείλη σου τα δροσερά.

Βρίσκω την άδολη πνοή σου
εις το θυμάρι του βουνού,
ακούω τη γλυκειά φωνή σου
εις το τραγούδι του αηδονιού.

Αχ! και στου τάφου της το χώμα
η πονεμένη μου ψυχή
θα ονειρεύεται ακόμα
την όψι σου την τρυφερή.

*

Ioannis Papadiamantópulos, antes de convertirse en el poeta simbolista francés Jean Moréas (1856-1910), publicó un libro de poemas escrito, en su mayor parte, en griego (aunque ya incluyó algunos escritos en francés). El título: Tórtolas y víboras (Τρυγόνες και έχιδναι, 1878).

KONSTANTINOS P. KAVAFIS – LOS TRAGALUCES

Traducción: Mario Domínguez Parra

En estas oscuras habitaciones, do

días paso arduos, voy de un lado

a otro a por tragaluces. Cuando un tragaluz

se abra, un consuelo supondrá.

Pero los tragaluces no se hallan o no puedo

hallarlos. Y mejor que no los haya hallado.

Quizá una nueva tiranía sea la luz.

Quién sabe qué nuevas cosas mostrará.

[1897, 1903*]

Τα παράθυρα

Σ’ αυτές τες σκοτεινές κάμαρες, που περνώ
μέρες βαριές, επάνω κάτω τριγυρνώ
για νά βρω τα παράθυρα. — Όταν ανοίξει
ένα παράθυρο θα ’ναι παρηγορία.
—Μα τα παράθυρα δεν βρίσκονται, ή δεν μπορώ
να τά βρω. Και καλύτερα ίσως να μην τα βρω.
Ίσως το φως θα ’ναι μια νέα τυραννία.
Ποιός ξέρει τί καινούρια πράγματα θα δείξει.

[1897, 1903*]

DIMITRIS V. TRIANDAFILIDIS – LA EJECUCIÓN DE UN GENIO SENCILLO

Texto original:

https://www.liberal.gr/apopsi/i-ektelesi-mias-aplis-megalofu%CE%90as/331881

Traducción: Mario Domínguez Parra

Sus contemporáneos lo respetaban y consideraban que era un físico, un científico al nivel de Lev Landau, pero lo ejecutaron a los treinta y dos años solo por haber cometido el pecado de escribir un libro infantil sobre el descubrimiento del radiotelégrafo.

El físico Matvéi Bronstéin se negó, simplemente, a escribir que el italiano Marconi había robado al ruso Popov su invención. Con justicia, los historiadores de las ciencias –y no solo– consideran que su pérdida fue catastrófica para la ciencia mundial.

Matvéi Petrovich Bronstéin (1906-1938) nació en Vinitza, Ucrania. Era hijo de una familia judía de provincias, que vivía en las regiones especiales para los judíos. Su padre era médico; a pesar de sus orígenes humildes, consiguió estudiar Medicina en Kiev. Su madre era ama de casa, dedicada a los cuidados de una familia con tres niños.

Con el estallido de la I Guerra Mundial, en 1914, su padre fue llamado a filas y regresó después de 4 años, durante los cuales su familia sufrió mucho, en vistas de lo cual, en 1915, la madre llevó a sus tres hijos a Kiev, a casa de su padre, que era administrador en la casa de un comerciante rico.

Matvéi, amante del conocimiento y de los libros desde pequeño, no fue al colegio. En Vinitsa era demasiado pequeño para ir al instituto, en Kiev no consiguió que lo aceptasen porque había una cuota en el número de judíos que podían estudiar, su familia era pobre y él mismo no tenía la edad adecuada. Continuó con su educación obligatoria y solo hizo los exámenes del instituto. Pero Kiev, después de la revolución, era el epicentro de los disturbios, donde los jefes cambiaban continuamente: primero la ocuparon los alemanes y, a continuación, sucesivamente, cayó en manos de las tropas de Skoporanski, del Directorio, del general Denikin y de los polacos blancos. Al final, Kiev pasó a manos de los bolcheviques, durante el verano de 1920. Hasta entonces, sin embargo, Matvéi y sus hermanos habían aprendido a adquirir ellos solos los conocimientos, leyendo a diario, durante horas, en la biblioteca.

Durante el verano de 1924 Matvéi se enteró de que en la universidad había un círculo de amantes de la física y se convirtió en miembro. Este ciclo se denominaba «Departamento de física del círculo estudiantil universitario de investigadores de la naturaleza». Su director y fundador era el joven físico Piotr Sávits Tartakofski. Si quisiéramos establecer una analogía con la situación actual, diríamos que este círculo era como los «Seminarios para alumnos adelantados» que preparaban a los alumnos para su actividad científica, aunque la elección de los miembros se llevaba a cabo teniendo en consideración criterios especialmente exigentes.

Bronstéin, sin estar en posesión del típico título de educación media, aunque con un potente reservorio de conocimientos, entró a formar parte de este círculo junto con los estudiantes de la universidad.

Entre otros objetos de interés del círculo de estudiantes estaban las cuestiones contemporáneas, las de aquella época, de la física. Pocos meses después, en enero de 1925, en la revista de la Compañía Físico-Química Rusa, se publicó el primer artículo de Bronstéin, intitulado «Sobre uno de los efectos de la hipótesis de los cuantos de los fotones». En aquella época, casi todos los físicos rechazaban esta hipótesis, Niels Bohr entre ellos.

El mismo año, la revista alemana «Zeitschrift für Physik» publicó otros dos artículos del joven Bronstéin y al año siguiente, en 1926, otros tres. Obtiene una enorme fama, el reconocimiento en los círculos de físicos y astrónomos de Kiev y se convierte en miembro del departamento de investigadores en la Unión de Trabajadores de la Educación de Kiev. Entre los que lo apreciaban especialmente estaban el director del Observatorio de Kiev, S. D. Tsiorni, el responsable de los seminarios de Física, L.I. Kordís, y G. G. De Mets, cuyas cartas de recomendación resultaron especialmente útiles para su ingreso en la universidad.

En 1926, Bronstéin se trasladó a Leningrado, que en aquella época era la capital científica de la U.R.S.S., ciudad a la que se había trasladado la Academia de Ciencias y sus institutos más importantes. Comenzó sus estudios en la facultad de Física de la universidad local y pronto adquirió fama de estudiante excelente, con el que incluso los profesores contaban, a causa de sus publicaciones en revistas científicas europeas.

Matvéi Bronstéin compartía su tiempo entre sus dos grandes amores: la física y la astronomía, asistiendo a clase simultáneamente en las dos facultades. Víctor Abartsumián (que más adelante se convertiría en miembro de la Academia de Ciencias de la U.R.S.S. y que sería el primero en poner los cimientos de la astrofísica teórica en su país) fue, durante aquella época, un amigo íntimo.

En 1929, Bronstéin publicó ciertos trabajos científicos sobre astrofísica, uno de los cuales tenía relación con la temperatura en la superficie de las estrellas y que hoy en día se conoce como «Relación Hopf-Bronstéin».

En 1930, Bronstéin se licenció en la facultad de Física de la universidad de Leningrado e inmediatamente comenzó a trabajar en el Departamento de Teoría del Instituto de Física Teórica de dicha ciudad. A la vez, participó activamente en los seminarios de G. I. Frankel, miembro de la Academia de Ciencias, que apreciaba especialmente las capacidades analíticas del joven científico.

En 1931, Bronstéin conoció a Lidía Chukóvskaia, la mujer a la que Rusia, pero también la humanidad, debe tanto, porque ella fue la que salvó de la catástrofe (por medio de la memorización) muchas obras de literatos rusos.

Lidia estaba casada con el historiador de la literatura César Volpé y tenían una hija. En 1934 se separó de él y tras un tiempo se casó con Bronstéin. En 1935, el joven físico defendió su tesis doctoral, con el tema de la cuantificación de las ondas gravitatorias, que era la primera en este ámbito científico.

A finales de junio de 1938, Bronstéin fue al Cáucaso para recibir un tratamiento y al regresar pasó por Kiev para visitar a sus padres. La noche del 5 al 6 de agosto lo detuvieron en casa de sus padres.

Fragmento de su primer interrogatorio:

  • Ha sido detenido como miembro de una organización antisoviética. Haga una declaración honesta sobre la esencia de la acusación que pesa sobre usted.
  • No soy miembro de organización antisoviética alguna.
  • No está diciendo la verdad. La instrucción dispone de numerosos datos que le involucran a usted como miembro de una organización antisoviética. ¿Dirá usted la verdad?
  • Una vez más, le digo que no soy miembro de una organización antisoviética. No tengo nada más que decir, el sumario registró correctamente mis palabras y se leyó en mi presencia.

M. Bronstéin.

Una semana más tardes, al no soportar las inhumanas torturas, declaró cosas totalmente distintas.

  • Durante el primer interrogatorio, usted negó su participación en una organización antirrevolucionaria. ¿Dirá ahora usted la verdad?
  • En el anterior interrogatorio, negué falsamente la acusación que pesaba sobre mí. Yo, Matvéi Bronstéin, en realidad soy miembro de una organización antirrevolucionaria de la intelectualidad, activa en Leningrado.
  • ¿Qué organización es esa? ¿Quiénes eran sus objetivos?
  • La organización a la que pertenecí hasta mi detención tenía como objetivo la unión de la intelectualidad antirrevolucionaria, así como también la organización de la lucha para derrocar el poder soviético y el establecimiento de un sistema político en el que la intelectualidad participaría en la gestión del estado, junto con otros estratos de la población, como ocurre en los países de Occidente.
  • Tenían ustedes como objetivo el establecimiento de un régimen fascista en la U.R.S.S.
  • Esencialmente, de eso se trata…

Según la sentencia condenatoria del 24 de enero de 1938, como parte de «su trabajo antisoviético diario», el científico «preparó acciones terroristas» y organizó «nidos de espías».

El juicio tuvo lugar el 13 de febrero de 1938 y solo duró 20 minutos, desde las 8:40 hasta las 9:00. Los jueces condenaron a Bronstéin «por su activa participación en una organización antirrevolucionaria, en base a los artículos 58-8 y 58-11 del código penal, a la pena capital». La pena se ejecutó el mismo día.

Lidia Chukóvskaia había conseguido vivir con él un total de dos años y medio. Pero dedicó toda su vida, primero, a su liberación y, después, a saber todo lo posible sobre su suerte y su tumba. Mucho más tarde, consiguió limpiar su nombre. Lo único que quedó como recuerdo en sus manos fue un trozo de papel que rezaba: «La decisión del tribunal militar, perteneciente al Alto Tribunal de la U.R.S.S., del 18 de febrero de 1938, en relación con Mijaíl Petrovich Bronstéin, en base a los nuevos datos que salieron a la luz, se deroga y su detención deja de estar vigente».

Esto ocurrió 29 años después de la ejecución de su marido.

Hasta hoy en día, lo único que sabemos es que el cuerpo sin vida del talentoso físico fue arrojado, junto con los de otras víctimas inocentes, a una fosa común, anónima.

KONSTANTINOS P. KAVAFIS – VOCES

Traducción de Mario Domínguez Parra

ΦΩΝΕΣ

Ιδανικές φωνές κι αγαπημένες

εκείνων που πεθάναν, ή εκείνων που είναι

για μας χαμένοι σαν τους πεθαμένους.

Κάποτε μες στα όνειρά μας ομιλούνε•
κάποτε μες στην σκέψι τες ακούει το μυαλό.

Και με τον ήχο των για μια στιγμή επιστρέφουν
ήχοι από την πρώτη ποίησι της ζωής μας —
σα μουσική, την νύχτα, μακρυνή, που σβύνει.

[1904]

KONSTANTINOS P. KAVAFIS – EN EL PUERTO

«La isla de Tinos honra a Kavafis».

 

Traducción: Mario Domínguez Parra

 

EN EL PUERTO

 

Joven, veintiocho años, de Tinos su barco,

llegó a este puerto siríaco

Emis, con vistas a llegar a ser perfumista.

Pero enfermó en el barco.  Y tras

desembarcar, murió. Su entierro, paupérrimo,

tuvo aquí lugar. Algo, pocas horas antes del óbito,

murmuró sobre «parientes», «padres muy ancianos».

Pero nadie sabía quiénes eran ellos,

ni cuál su patria en el gran panhelenismo.

Mejor. Porque así, mientras muerto

yace en este puerto,

sus padres siempre anhelarán que esté vivo.

 

[1918]

 

ΕΙΣ ΤΟ ΕΠΙΝΕΙΟΝ

 

Νέος, είκοσι οκτώ ετών, με πλοίον τήνιον
έφθασε εις τούτο το συριακόν επίνειον
ο Εμης, με την πρόθεσι να μάθει μυροπώλης.
Ομως αρρώστησε εις τον πλούν. Και μόλις
απεβιβάσθη, πέθανε. Η ταφή του, πτωχοτάτη,
έγιν’ εδώ. Ολίγες ώρες πριν πεθάνει κάτι
ψιθύρισε για «οικίαν», για «πολύ γέροντας γονείς».
Μα ποιοί ήσαν τούτοι δεν εγνώριζε κανείς,
μήτε ποιά η πατρίς του μες στο μέγα πανελλήνιον.
Καλλίτερα. Γιατί έτσι ενώ
κείται νεκρός σ’ αυτό το επίνειον,
θα τον ελπίζουν πάντα οι γονείς του ζωντανό.

 

[1918]

EFTIJÍA PANAYOTU – LA ESPINA DORSAL DE LA LUZ

Cubierta de su libro Bailarines.

Traducción: Mario Domínguez Parra

 

Tensamos la memoria del cielo

con nuestros albos, albos huesos.

Este trabajo duele.

Asimos con firmeza la talla de los mitos.

Ilotas o niños, pese a todo con algo de ser

—en posesión de carne, mas aun de cruz—,

nos consumimos en la fiebre de un avance

que quizá tiempo ha nos atañese.

 

Η ΡΑΧΟΚΟΚΑΛΙΑ ΤΟΥ ΦΩΤΟΣ

 

Τεντώνουμε τη μνήμη τ’ ουρανού

με τα λευκά μας, τα λευκά μας κόκαλα.

Η δουλειά αυτή πονάει.

Κρατάμε όρθιο τ’ ανάστημα των μύθων.

Είλωτες ή παιδιά, με κάποιον πάντως εαυτό

—και σάρκα έχοντας, μα και σταυρό—

στεγνώνουμε στον πυρετό μιας προόδου

που ίσως κάποτε μας αφορούσε. 

 

 

DIMOS JLOPTSIUDIS – DOS POEMAS

 

Traducción: Mario Domínguez Parra

(para Roberto García de Mesa, que quería leer a este poeta)

TUMBA HÚMEDA

 

Llueven clavos

que crucifican sueños

ruido que ahoga chapas

en un roto bote hinchable.

 

Un menor refugiado

sin chubasquero

ni justicia.

 

 

PAN

 

El pan del olvido

el regreso a lo mismo

y la muerta consigna

vacía orden

conmemorativa.

Pan amasan las ideas

en la roja

alfombra húmeda

féretro

en las trincheras del olvido.

 

Extranjero, no olvides

llevar pan

cuando regreses.

No lo desprecies

y cuando te repatríen

rompe las cadenas.

 

 

NASOS VAYENÁS – YORGOS SEFERIS ENTRE LAS ESTATUAS

 

Traducción: Mario Domínguez Parra

(poema incluido en su libro En la isla de los bienaventurados)

 

Medías tu vida con la cucharilla del café

mirando los ríos turbios de las ciudades

tras los cristales de grises consulados,

mientras la noche caía cual ave sobre la hierba

con un ala rota.

 

Hablabas de los húmedos agapantos,

pero el ruido del tiempo te despertaba

en oscuros prados, do personas desnudas,

de hinojos, temblando en la densa niebla

palpaban asfódelos.

 

En tu época nada ocultaba

la nada. El negro goteaba luz.

Pero las noches ahora están llenas de agujeros

que traen un olor a basura.

Fría ceniza

cae invisible del tejado.

Cubre los muebles. Las puertas crujen

abiertas, mientras estuosos, saciados, de pelo

brillante, en los balcones,

 

los constantes de bellos bucles te ven conservador,

confundiendo la Historia con el sentido de la Historia.

Sudando luchan por curvar tu verso

cual arco de Odiseo.

 

Ahora recorres tu muerte bajo una palmera

aspirando la negra calma de los muertos.

Piensas en aquellos que llegan bogando

con los remos reventados.

 

Ο ΓΙΩΡΓΟΣ ΣΕΦΕΡΗΣ ΑΝΑΜΕΣΑ ΣΤΑ ΑΓΑΛΜΑΤΑ

 

Μέτρησες τη ζωή σου με το κουταλάκι του καφέ

κοιτάζοντας τα θολά ποτάμια των πόλεων

πίσω από τζάμια γκρίζων προξενείων,

καθώς το βράδυ έπεφτε στο χορτάρι σαν πουλί

με σπασμένη φτερούγα.

 

Μιλούσες για τους δροσερούς αγάπανθους,

μα ο θόρυβος του χρόνου σε ξυπνούσε

σε σκοτεινά λιβάδια, όπου άνθρωποι γυμνοί,

γονατισμένοι, τρέμοντας στην πυκνή ομίχλη

ψηλαφούσαν ασφοδίλια.

 

Στις μέρες σου τίποτε δεν έκρυβε

το τίποτε. Το μαύρο έσταζε φως.

Όμως οι νύχτες τώρα είναι γεμάτες τρύπες

που φέρνουν μυρωδιά από σκουπίδια.

Κρύα στάχτη

πέφτει αόρατη απ’ την οροφή.

Σκεπάζει τα έπιπλα. Οι πόρτες τρίζουν

ξεκλείδωτες, ενώ ζεστοί, χορτάτοι, με γυαλιστερά

μαλλιά στα μπαλκόνια

 

οι ευπλόκαμοι νυχθήμεροι σε βρίσκουν συντηρητικό

μπερδεύοντας την Ιστορία με το νόημα της Ιστορίας.

Ιδρωμένοι πασχίζουν να λυγίσουν τον στίχο σου

σαν τόξο του Οδυσσέα.

 

Τώρα περνάς τον θάνατό σου κάτω από μια φοινικιά

ανασαίνοντας τη μαύρη γαλήνη των πεθαμένων.

Συλλογίζεσαι εκείνους που έρχονται λάμνοντας

με κουπιά τσακισμένα.  

 

(Από τη συλλογή «Στη νήσο των Μακάρων», εκδ. Κέδρος, 2010 –συγκεντρωτική έκδοση «Βιογραφία – Ποιήματα 1974-2014», εκδ. Κέδρος, 2015)  

KONSTANTINOS P. KAVAFIS – LEJOS

Traducción: Mario Domínguez Parra.
Lectura del poema: Eli Lambeti.

Querría contar este recuerdo…

Pero sin más ya se borró… como si en nada quedase –

porque lejos, en mi primera mocedad, yace.

 

Tez como de jazmín hecha…

De aquella noche de agosto -¿era agosto?-

Solo recuerdo ya los ojos; eran malva, supongo…

Ah, sí, malva; un zafirino malva.

 

[1914]