NASOS VAYENÁS – SEFERIS COMO TRADUCTOR DE POESÍA EN LENGUA INGLESA

 

Traducción y notas: Mario Domínguez Parra

 

Cuando pensamos en Seferis como traductor de poesía en lengua inglesa, por supuesto tenemos en mente, sobre todo, al Seferis traductor de La tierra baldía. La suerte de Eliot en Grecia está inseparablemente unida a esta traducción, aunque el poema haya sido traducido por otros dos poetas. La traducción de Seferis es por supuesto mejor que la traducción de Papatsonis y que la de Sarandís, pero en mi opinión no se trata de la obra maestra que, en teoría, parece ser. El punto de vista que la considera una obra maestra es el resultado, creo, de un equívoco que proviene del prestigio poético de Seferis, por un lado, y del conocimiento insuficiente del original, por el otro. Cualquiera podría decir que este conocimiento insuficiente fue beneficioso, puesto que la traducción de Seferis ayudó bastante a la difusión del verso libre en Grecia, algo que resulta curioso si se considera que La tierra baldía, en su mayor parte, no está escrito en verso libre. Pero la traducción de Seferis es en verso libre, y parece que este hecho, que debió de percibirse como una audacia más del original, contribuyó a que la calidad poética, enfermiza en bastantes momentos de la traducción, pasara desapercibida.

La posición de Seferis frente a la traducción de poesía es conservadora. «Cuando traducimos», escribe, «de una lengua extranjera que conocemos poco o mucho a una lengua –la nuestra– innata en nosotros y que amamos más, hacemos algo, me parece, similar a lo que hacen aquellas personas que vemos en los museos copiando, con la mirada fija, con mucho cuidado, ora para ejercitarse ora porque alguien le pidió cuadros de diferentes pintores». Seferis tradujo para ejercitarse y «para probar lo que podía tolerar la lengua griega» de su época—y la razón principal por la que un poeta se ejercita traduciendo es para desarrollar su personalidad. Y por esto no tendremos que creer que, al denominar «copia» a la traducción, Seferis pensara que el traductor no tendría que insertar su personalidad a lo largo de la traducción. En lo que es cauteloso es en el grado de interferencia. «Aquello que tenemos en las traducciones de poemas», escribe en su prólogo a la primera edición de la traducción de La tierra baldía, «[…] es la semilla del mestizaje de dos fisionomías, que alguna vez se parece tristemente a la familia del traductor». Pero si la traducción es el producto de un mestizaje, aunque lo sea, este mestizaje, para que suene fielmente con respecto al sonido del original, tendrá que sonar de forma poética. Y para que suene de forma poética tendrá que ser homogéneo. El traductor no sólo no tendrá que temer que su traducción se parezca quizás a su propia familia, sino que además tendrá que aspirar a que se parezca a su propia familia, porque sólo entonces podría ser homogénea. Para que esto ocurra, tendrá que desplegar su personalidad al completo. Y no tendrá que temer que esta semejanza sea una infidelidad para con el original, si ha cumplido con el requisito primordial de la traducción de poesía: si su decisión de traducir un poema se orienta a través de un sentimiento de profunda afinidad con él. Y me refiero sobre todo a una afinidad en el ritmo, porque el poeta expresa su personalidad sobre todo por medio del ritmo. No obstante, Seferis, pese a que se siente muy afín a los ritmos de La tierra baldía, no puede liberarse de la certidumbre de que el equilibrio entre la fidelidad a la letra y la fidelidad al espíritu tiene que salvaguardarse cueste lo que cueste. Y el coste, en el caso de la traducción de poesía, siempre es por supuesto un coste para la poesía. La traducción de Seferis es, en bastantes de sus puntos, poco maleable exactamente por esto: porque su desvelo por encontrarse de continuo cerca de la literalidad no le permite moverse siempre con un ritmo poético, como debería.

 

Con todo lo que dije anteriormente, no querría que se pretendiese que tengamos que negar el valor de La tierra baldía según Seferis. Quiero simplemente subrayar que la traducción de Seferis, como logro poético, no es un hito en la historia de la traducción de poesía en Grecia, como sí lo son las traducciones de Solomós y algunas traducciones de Palamás y de Karyotakis. Su valor es, creo, fragmentario. Se halla en varias partes en las que Seferis logra otorgarnos la impresión poética del original (me refiero significativamente a «Muerte por ahogo» y al episodio de la mecanógrafa). Añadiría que también se encuentra incluso en una razón interna: en la ayuda que dio a la configuración del arte del mismo Seferis. Muchos creen que su poesía no sería exactamente la que hoy tenemos si por casualidad Seferis no hubiese leído a Eliot. Sería quizás más exacto decir que su poesía no sería la misma si Seferis no hubiese traducido a Eliot. Porque uno tiene la sensación de que fue en el proceso de traducción donde Seferis descubrió la hondura de su afinidad con el poeta inglés. Ésta es una de las razones por las que es errónea la opinión de que Rela(mi)to[1], que fue escrito antes que la traducción, es el correlato griego de La tierra baldía. El correlato griego de La tierra baldía, a pesar del tono diferente de sus últimos versos, es «Zorzal», con el que Seferis llega a su plena madurez. Allí, los ritmos de Eliot, que son también ritmos de Seferis, se escucharán más claramente que en la traducción de La tierra baldía. Porque, en «Zorzal», Seferis habla con su propia voz –habla con toda su personalidad– y no está poseído por dilemas relacionados con la traducción.

Seferis tradujo otros poemas de la lengua inglesa: de Eliot, Yeats, D.H. Lawrence, Cecil Day-Lewis, Auden, Lawrence Durrell, Sidney Keyes, Edward Lear, así como también de Ezra Pound, Marianne Moore y Archibald MacLeish. La mayoría de estas traducciones tiene las señales del conservadurismo de su traductor. Sin embargo, hay algunas que son extraordinarias, quizás porque con ellas, como también con los pasajes de La tierra baldía a los que me referí anteriormente, Seferis no necesitó poner en práctica sus puntos de vista con respecto a la traducción. Me refiero a «Marina» y a «Dificultades de un estadista», de Eliot; y a «Mitología II», de Durrell. Estos poemas están tan cerca de su sensibilidad que, al permanecer fiel a la letra, es como si Seferis hablase con su propia voz. «Marina» es el poema más mediterráneo, más seférico de Eliot. «Dificultades de un estadista» expresa un sentimiento que Seferis debió de haber experimentado profundamente en su vida profesional. Finalmente, «Mitología II» es un poema escrito, en gran medida, «a la manera de» Seferis, y al traducirlo es como si el poeta griego tradujese su propio ser.

 

1984

 

Nota bio-bibliográfica

Nasos Vayenás (Drama, 1945) es un poeta, traductor, crítico y filólogo griego. Estudió Filología Griega en la Universidad de Atenas y Filología Italiana en la Universidad de Roma, donde se doctoró con una tesis sobre la obra de Yorgos Seferis. En sus escritos críticos se ha ocupado de temas como la prosa griega del siglo XIX, el modernismo griego, la teoría de la literatura y diversos temas relacionados con la traducción literaria. Ha estudiado en profundidad las obras de Seferis, Kostas Karyotakis y Andreas Kalvos. Como traductor ha publicado en griego textos de Robert Burns, Kimon Friar, Max Frisch y Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Entre sus libros de poemas destacan Biografía (1978), Las rodillas de Roxana (1981), Odas bárbaras (1992), Baladas oscuras y otros poemas (2001) y Stéfanos (2004). Ha escrito también libros de ensayo: El poeta y el bailarín: un examen de la poética y la poesía de Seferis (1979), El laberinto del silencio: ensayo sobre poesía (1982), Notas de fin de siglo (1999), Postmodernismo y literatura (2002), Poesía y traducción (libro al que pertenece este ensayo, 2004). Para más datos sobre la obra de Nasos Vayenás, vid. Diccionario de literatura neogriega, Atenas, Ediciones Pataki, 2008. Domínguez Parra tradujo otros textos de Vayenás, publicados en el suplemento 2C de La Opinión de Tenerife (los ensayos «Ocho tesis sobre la traducción de poesía» y «La Odisea de dos poetas», en los números 410, de 2008, y 416, de 2009, respectivamente) y en El perseguidor (el poema «Génesis» y la nota «Borges el Kavafiano», bajo el título conjunto «Un poema y una nota», en el número 67, de 2011).


[1] Me resulta imposible traducir de manera exacta el título del libro de Seferis Myzistórima: significa «novela», pero también esconde dentro las palabras «mito» e «historia». El poeta de Esmirna utilizó conscientemente esta ambivalencia al elegir el título. Como me pareció un desafío conseguir un equivalente en español, ahí dejo una posibilidad, aunque la considero insatisfactoria y forzada (me produce una hilaridad que el original no merece). Pero al menos se acerca al sentido del título original. Otra opción, más literal: Mitohistoria. Ramón Irigoyen, por ejemplo, prefirió transcribir el título original con caracteres latinos (Yorgos Seferis, Mithistórima y otros poemas, traducciones de José Alsina, Manuel F. Galiano, Jaime García Terrés, Ramón Irigoyen, Carlos Miralles, Goyita Núñez Esteban, Edelweiss Pacciotti y Antonio Tovar, Colección «Los premios Nobel», Barcelona, Ediciones Orbis, 1983).

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Una respuesta a NASOS VAYENÁS – SEFERIS COMO TRADUCTOR DE POESÍA EN LENGUA INGLESA

  1. José Mario Domínguez Jorge dijo:

    Tiene muchísimos matices la labor traductora, por lo que nos explica Mario en su larga introducción de estos poetas traductores, y al mismo tiempo poetas en ejercicio de sus obras. La labor es ardua y necesitas mucha sensibilidad, para ponerte en la posición del poeta, que muchas veces se producen matices variados que pueden estropear una buena traducción. Si el poeta traducido habla la misma lengua que el poeta traductor, aunque no sean coterráneos, o se entiendan en una lengua que no sea la lengua madre, entonces podrá haber contactos enfocados a afinar en los matices de la traducción poética y su sensibilidad y acierto al traducir. En fín, que tal y como creíamos los ciudadanos de a pié; todo tiene su mecanismo y sus dificultades. ¡¡¡¡Están mal pagados los traductores!!!!! Sería mi reflexión para terminar.

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