KOSTAS E. TSIRÓPULOS – DOS SINFONÍAS DEL LIBRO “MÚSICA (NOTAS PERSONALES A PROPÓSITO DE LAS SINFONÍAS DE ANTON BRUCKNER)”

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Estas dos sinfonías fueron publicadas en el libro Kostas Tsirópulos (ed. Isabel García Gálvez, Santa Cruz de Tenerife, Intramar Ediciones, Serie Analecta, 2009).

Traducción de Mario Domínguez Parra

 

CUARTA SINFONÍA

El Sonámbulo

Bewegt, nicht zu schnell

Sonidos y Palabras combaten el Silencio, pero la materia del Mundo y de Dios es este Silencio, antes de que los Seres sean heridos por la Muerte y retuerzan los Sonidos y las Palabras.

Entonces, cuando todo era Luz, el Mundo brillaba con Carne incorruptible. Cuerpo y Alma refulgían, deglutiendo lo Negro de la Vida. Hombres, aves y plantas, todos tenían su Palabra.

Ahora que se desgarró la Creación de arriba abajo, desde la despiadada Hendidura de la Luz se derramó tanta Oscuridad que las Criaturas perdieron su Nombre. Sólo Tranquilidad ahora, Tranquilidad y Perseverancia.

En campos y playas encontró la arena de la isla, amarga aceptación. Cuerpo del sol, conchas y estrellas, miembros de la Muerte. Hermosos cadáveres que el Tiempo mudo pesca con la dura retina de la Noche, mientras, engañados, los Cuerpos sueñan su Resurrección en el mar.

Quizás también sus cadáveres aparezcan en otra Luz, para adornar otro Universo. Este Mundo siente animadversión hacia nuestros cadáveres y los aniquila con el ácido candente del Tiempo.

Música, combates la falla del Mundo para cicatrizar, nutriendo sus heridas abiertas con los Sonidos – la Falla abisal de nuestra Alma. Silencios, interrupciones, ausencias de los Sonidos, cuánto declaráis la perplejidad del Universo frente a la Pregunta- Espada. Soledad melancólica la tarde en el mar, cuando se llenan los pechos escarlata de la Noche.

Andante quasi Allegretto

Si la Falla de la Luz cicatriza y el ya derrumbado Mundo vuelve a erigirse, si de nuevo brilla con Sonidos engañosos y la Carne condenada abre los piróforos labios de la Vida, de nuevo el Tiempo lanzará fuego, para imponer su Silencio.

El universo se llenó de niños que causan la Muerte refulgiendo. Gritan asustando a la Oscuridad y en el sueño deliran llevando un Ángel del ala – traperos de la Belleza, no lo saben. No les preguntéis dónde estáis. Ciegos frente a la Cuchilla levantada, inundados de Sonidos y Colores, aceptan que la Noche los cubra y de sus pestañas cerradas fluye un río de Luz.

Scherzo – Trio

¿Quién pidió ver este Mundo, escucharlo, palparlo? Subyugados en la Pasión, emergen sin respuesta para adentrarse desnudos en el lejano Enigma. En verano acuden a la ceremonia del Mar, olvidando la horrorosa Equivalencia – Mar/Muerte – empañados por su supuesta Inmortalidad. No sienten la Noche temblar con todas sus Plantas, las Estrellas estremecerse, mientras escuchan con atención los misteriosos consejos del Universo.

Sólo la Conciencia tiembla cuando mide profundamente la inexpresada Pregunta del Fin, hasta que vuelve a sellar el abierto Enigma con luz de verano. ¡Qué sueño lleno de Sonidos y Palabras, la Vida! Hasta que Música y Lengua son amordazadas y todo sucumbe al Silencio primigenio.

Cuerpos, con vosotros refulge y se glorifica el Universo, existís para que exista Dios, bogando en el Misterio de su Tranquilidad, mientras el Nadador prehistórico pesca los Peces del Tiempo.

Finale

Preguntamos, y así existimos – Seres extáticos moldeando el dolor con nuestra Carne, la Luz. El Cuerpo se estira mientras en la Lejana Noche caen sobre él las redes del Silencio y el Rostro marmóreo de su Destino se distingue. ¡Música, mantente en el labio de la Vida, para que no tengamos sed mientras anochece!

Pájaros invisibles elevan desde profundas fuentes los Sonidos. Se humedecen los corazones asustados que ya sienten en la garganta las cerdas de su Condena pasada. La Creación se conoce bajo el negro Sol de la soledad. Los Cuerpos oscurecen la Noche y si amas, en un Fuego negro caerás, para romper todas las Voces de la Vida.

Estrellas desconcertadas alumbran la Carne del Hombre en la Orilla del Mar. Para que se le otorguen alas en la desnuda Naturaleza, para olvidar con cuánta leche la envenenó la vehemente Higuera de la Traición, para descifrar el Tiempo que la pone del revés en la lejana Zanja – cuando el ciprés carnívoro desprende fragancias y danza en los vientos de la Noche.

Palabras quemadas. Palabras pesadas como material inútil, Sonidos que fluyen hacia sus misteriosas Fuentes. El Mundo nos viene estrecho y su Belleza nos corta la respiración.

SEXTA SINFONÍA

El Enriquecido

Majestoso – Adagio

Error, que toda tu vida arruinó. No tenías que aprender Palabras, no las necesitabas para apoyarte en las Palabras. Algunos Suspiros, alguna vez un Grito, bastan para que el Hombre surque su amargo Ponto. En el Silencio, sólo en él tenías que apoyarte, como Edipo en su hija, también para enseñártelo en las escuelas del Mundo. Puede que los ojos se derritan en lágrimas, que los Cuerpos se retuerzan en la Pasión, pero es siempre el Silencio, el profundo Silencio Matriz, el que todo lo siembra y todo de nuevo lo cosecha.

Ahora, toda la Vida: fragmentos. ¿Con qué fuerza de la Nostalgia la recompones? Recuerdos que súbitamente reaniman tempranos colores para ciegos, Sonidos dormidos en instrumentos musicales que resucitan y acarician el Corazón intranquilo, fotografías y epístolas que anhelan el fuego inocente, papeles con Nombres, direcciones en Ciudades que oscurecen los Cementerios de los siglos. Sagrado Material de una huida concluida, allí los Cuerpos en espera, aquí Palabras y Recuerdos se entrelazan, trofeos del Tiempo… – ¿cómo a partir de este material volver a crear el Esquema que el Silencio alumbró?

Sale cada mañana desde aguas profundas y en la orilla del mar lo encuentra brillando, el Monstruo del Silencio con un pecho arrancado, para mamar leche amarga. «Me llamo Soledad. Siento animadversión hacia tu Cuerpo, tu Corazón cual ovillo sostengo».

Con cuchillos desnudos se atacan, la Luz ondea sobre ellos y el lejano Grito, el florecimiento del Sufrimiento, rompen la indiferencia del Mundo.

Scherzo

Navegan mudos en la Noche, ahora que aprendieron la paciente Lección de la Tranquilidad. La Luna con Luz labra sus Cuerpos en la Oscuridad. Sin Pasión la Libertad muere esta noche. Alguna vez habían partido, todas las luces en paroxismo, guirnaldas en las barandillas, coronas primaverales en el pelo. Eran ciegos y la Alegría del Mundo los abatía.

Ahora, iluminados por el silencio, vieron y sus Rostros ensangrentados garantizan su final. Navegan y las Aguas suspiran, sobre los pechos palpan las Estatuas – Formas mudas, consolación de la Belleza.

Si no echas de menos las semillas que, separadas de los árboles, se pudren, las flores que se extinguen otorgando la Muerte, los animales que mugen cuando presienten al Matarife, ¿cómo quieres que Te tengan pena, recto sobre el patíbulo del Mundo?

Música-Silencio empapa la Fundación[1]. Su Sollozo es esta Armonía que con la Tiniebla se comunica, palpando las Leyes escondidas.

Finale

Lengua de Dios, Silencio.

Las Palabras son hijas del Pecado, cuando la Fundación reavivó Símbolos y colonizó la vida con Engaños. En la Ceremonia de tu Existencia que el Tiempo furioso devora, se escucha a lo lejos el rumor del Misterio y cuando la Luz te ciega, reconoces el Torso de Dios.

Tranquilidad, que emerges de las Tinieblas de los Seres, rosa enigmática, florecimiento de Dios en el locuaz Universo, ¿acaso podré escucharte la Noche en que el Corazón apaga todos los Sentidos en el aljibe de su Soledad?

Los Mares misteriosos de la Creación rugen de riqueza, sin embargo el Hombre sale a pescar y sus redes se rompen desnudas. Ocurre lo Milagroso, ocurre y se va. No queda más que un Relámpago, para que te mate el Cuchillo de doble filo de la Memoria.

Arcos de los Torsos que cara a cara se estiran desnudos en el piélago, sienten su Tranquilidad romperse y lanzan sus flechas desesperadas, para con Fuego matar a su Muerte.

Inútil la Miel de los Cuerpos, inútil también la Anunciación. Amamantas la Oscuridad con el profundo pecho del Misterio.

[1] El verbo utilizado por Tsirópulos está en singular, «διαποτίζει», lo cuál hace pensar que «Música y Silencio» conforman una unidad que actúa (Nota del traductor).

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